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Lo que la venta ha unido, que no lo separe el hombre

jueves, junio 26, 2014 // Por Javier Heredia // , , // No existen comentarios


Siempre que tengo la ocasión y los que habitualmente me leéis lo sabéis, me gusta hablar de las cosas grandes e importantes que la profesión me ha dado. Siempre digo que gracias a "La Venta", soy lo que soy. La profesión ha sido para mí un motor de vida y una marera de vivir.

Transcurridos 17 años de experiencia profesional, encontrándome en el meridiano de mi vida laboral, al mirar atrás me doy cuenta del número de personas que han pasado por mi vida. Cada empresa en la que trabajé, cada compañero, cada cliente a quien vendí, viajes, reuniones...
El motivo de este post, y a lo que quiero referirme con su título: "Lo que la venta a unido, que no lo separe el hombre", es haciendo referencia a una gran amistad surgida hace la escalofriante cifra de 17 años, justo en mis comienzos de vendedor.

Apenas recién cumplidos los 18 años, me inicié en el mundo comercial, era mi primer empleo. Tuve la suerte de entrar a formar parte de una gran compañía multinacional de origen Alemán; Wurth España S.A, empresa que sin duda, fue mi escuela y probablemente la culpable de la mutación genética que sufrí de por vida, la que me dió mi raza de vendedor. Fue allí cuando conocí a mi buen amigo (y hermano), Manuel Fernández.

Como dije antes, era mi primer empleo; mis primeras reuniones, mis primeros compañeros de trabajo... Yo era el mas Junior de mi equipo y el vendedor más joven de toda España.  Manuel, un vendedor experimentado con una gran vocación profesional y una fuerte orientación a resultados, fue mi primer mentor.

Aun recuerdo el día que le pedí que me acompañase a un cliente para venderle unas herramientas neumáticas que yo sabía que necesitaba, pero por precio (eramos los mas caros del mercado), no sabía como encarar la visita para poder hacer ese cierre efectivo de la venta que yo tanto ansiaba aprender. Necesitaba aprender su manera de exponer el producto, de demostrarlo y por supuesto de venderlo.

Ni corto ni perezoso, Manuel me acompañó a este cliente. Recuerdo sus palabras nada más entrar; "Déjame hablar a mí, tu solo escucha y luego comentamos la visita". Fue increíble ver a un profesional argumentando y demostrando el producto, como marcaba los pasos de la visita y por supuesto, como cerramos aquella venta que tanta ilusión me hacía. Fue ese día, cuando "La Venta" para mí, se convirtió en un reto y un desafío constante.

Durante esos dos años que estuvimos juntos en aquella compañía, nuestra amistad comenzó a forjarse cada vez más. Un buen día, decidí cambiar de sector. Necesitaba probarme a mi mismo, necesitaba saber si tenía una carrera por delante en el mundo de las ventas, o simplemente había conseguido ser un buen vendedor de herramientas y tornillería. Por lo que llegó el momento de despedirme, el momento de decirle hasta pronto a mi compañero Manuel. Sus palabras en aquel momento fueron; "Seguro que ni siquiera volvemos a vernos"...

Manuel, un tío muy visceral, ya había sufrido despedidas iguales de otros compañeros que marchaban de la empresa en años anteriores, por lo que pensó que nuestra amistad acababa en ese punto, al igual que le ocurrió con otras personas.

Mi respuesta fue; "Nunca perderemos la amistad". Y así fue. Aún con 120 kms de distancia entre nuestras residencias, y aún habiendo habido años en los que solo nos hemos visto tres veces a lo sumo, no pasa semana en la que al menos un día hablemos por teléfono.

Juntos hemos compartido los mejores y peores momentos de nuestras vidas. Nacimientos de nuestros hijos, comuniones, bodas... sin dejar pasar alguna que otra barbacoa veraniega.

Hace unos días coincidimos vendiendo en Ceuta. Estuvimos desayunando y recordando los maravillosos 17 años que hemos pasado juntos. Entre risas, recordaba Manuel que cuando me conoció, yo aún tenía pelos y casi ni siquiera me afeitaba jejejeje... (nos hicimos la foto que acompaña este post)

Desde mi blog, quiero agradecer a mi amigo del alma, compañero, hermano y  primer mentor su dedicación e implicación hacia nuestra amistad.

Manuel; Eres un GRANDE, un crack de la venta, un monstruo... Me faltan palabras para describir a un profesional de tu talla. Amante de su trabajo, apasionado del mundo comercial y un poco culpable de esta enfermedad que yo también comparto; "La de la Venta".

Que Dios nos guarde y nos dé mucha salud y una larga vida a los dos, para poder seguir disfrutando de tan buenos momentos vividos, venidos y por haber.

Gracias por tu sincera amistad! (TE QUIERO AMIGO MIO)

_@jheredia_

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