• Sígueme en Linked In
  • Sígueme en Instagram
  • Sígueme en SlideShare
  • Suscribete

El amor de mi vida. Una historia por y para siempre.

lunes, julio 08, 2013 // Por Javier Heredia // 2 Comentarios

Hoy, quiero contaros un secreto a todos. Compañeros, amigos, lectores, siento la necesidad de hablaros de ella. Sé que no es la temática habitual de la que suelo escribir, pero, un sentimiento muy especial que habita dentro de mí, me pide que os cuente, mi secreto. El de un verdadero amor.

Aún me quedaban un par de años para acabar mis estudios de Técnico Superior, (para los que estudiaron en  mi época, Formación Profesional), mi situación económica... pues, la de un chaval adolescente, por supuesto, no de los de ahora (ninis).  Durante el servicio militar, conseguí poder trabajar los fines de semana en la empresa pública de limpieza de Cádiz. Algo que me costó, ya que al ser militar, no podía trabajar como civil, pero ya a esas edades, apuntaba maneras en lo que a "poder de convencimiento se trataba". Logré convencer al capitán de mi compañía  y este, me facilitó el permiso escrito que necesitaba para que me admitiesen en ese trabajo.

Fue un verano muy duro, lo recordaré siempre. Yo me sentía responsable de mi mismo, y aún sin hacerme falta el dinero para sustentar mi vida, no quería depender de la economía de mis padres. Recuerdo que mi salario era de 47.000 ptas, lo que juntaba con 30.000 ptas que me pagaban en el ejercito, 15.000 ptas por ser Cabo conductor y otras 15.000 ptas por estar en un batallón de desembarco en Infantería de Marina, (cuerpo de élite).

El servicio militar obligatoriio acabó, y fue entonces cuando sin querer, conocí al gran amor de mi vida.

La conocí a punto de cumplir los 19 años. La primera vez que vestí con un traje, lo hice para ella. Recuerdo que un tío mío me enseñó a hacer un par de nudos de corbata, y esta, venía de regalo con aquel traje que adquirí en un centro comercial "low cost TOTAL".

Mi primera cita con ella fue en Jerez de la Frontera. Conocí de su existencia a través de un anuncio en el periódico. Yo vivía en Cádiz (mi ciudad natal), y distaban 35 kms. Recuerdo que no tenía medios para llegar a aquel hotel en medio de la nada, ya que el lugar de la cita estaba a las afueras de la población, donde no llegaban los transportes públicos y solo se podía acceder por coche o taxi.

Fue el padre de una amiga, el que se prestó a dejarme su furgoneta. Una furgoneta que solo la usaban para transportar pescado dentro del muelle pesquero de Cádiz. El vehículo, perdía agua, quemaba aceite y la cuarta velocidad no entraba. Por lo que tuve que preparar el día anterior seis garrafas de cinco litros de agua cada una y parar cada 6 kms a llenar la bomba. La cita era a las 10 de la mañana, por lo que tuve que salir de cadiz a las 7. Tres horas para recorrer un camino de 20 minutos, circulando a 60 kms/h y realizando unas 8 paradas.

El esfuerzo mereció la pena. Llegúe al lugar de la cita. Al bajarme de la furgoneta, encontré un aparcamiento repleto de vehículos. Algunos nuevos, otros con publicidad de empresas varias...

Al llegar a la recepción del hotel, encontré unos 150 pretendientes. Todos lucian trajes elegantes, desprendian olor a perfumes caros y en la presencia general, se notaban las tablas. La situación no mermó en mí. Todo lo contrario. Aunque el olor de mi perfume colonia se había mezclado con el del pescado que impregnaba los asientos de la furgoneta y mi traje no marcaba estilo, mi esencia interior me aportaba la fuerza y seguridad suficiente como para no abandonar mi cita.

Tras pasar cuatro pruebas, al día siguiente fui citado en Sevilla. Viajé en tren. Tras media hora de conversación con los padres de la niña, estos se levantaron y me dijeron: "Javier, eres un diamante en bruto y nosotros vamos a encargarnos de pulirte". Fue entonces cuando me emparejé con el amor de mi vida, LA VENTA, a la vez que comenzaba mi vida laboral en una de las universidades de la calle más importantes del sector comercial; Wurth España S.A, mi universidad, una escuela para vendedores.

Nunca me abandonó, yo a ella tampoco. Siempre fuimos compañeros y aunque con muchas épocas de crisis siempre permanecimos unidos. Ella me ha dado todo lo que tengo y ha hecho de mí todo lo que soy.

Juntos hemos viajado, hemos aprendido, nos hemos realizado y juntos buscamos una evolución constante. Ella, me acercó al maravilloso mundo de "las personas", la negociación... Desde el primer día,  y de manera inconsciente, firmamos un pacto de sangre, un pacto de no abandonarnos nunca y de morir juntos el uno al lado del otro.

Gracias a mi amor (la venta), pude formar mi familia, plantear mi futuro y gracias a ella, también conocí a la mujer de mi vida, mi otro amor, la cual aceptó desde un principio una relación de tres, comprendiendo que se casaba con un "loco enamorado de la venta", siendo consciente que una parte de mi corazón estaría siempre destinada a ella.

De familia de vendedores. Mi padre siempre se dedicó a la venta. Trabajó en dos multinacionales alemanas, para luego emprender con 35 años y montar la que aún hoy es su empresa. Nunca hemos trabajamos juntos, siempre hemos tenido claro que somos padre e hijo y no queremos mezclar, y he de reconocer que por mi parte, tuve muy claro desde el primer momento que quería hacer mi propia vida, vivirla, equivocarme y lucharla, sin encontrarme nada hecho. Mi madre, trabajó en cuatro multinacionales del sector joyería y perfumería, los últimos 8 años ocupando posición de Directora Comercial. Ambos fueron mis primeros mentores. A veces pienso que este mentoring paterno, unido a mi procreación, son los que me dan la RAZA DE VENDEDOR, ese es mi ADN.

He ocupado diversas posiciones y  comercializado en diferentes mercados. Siempre me sentí cómodo en cualquier parcela. Como vendedor, además de haber disfrutado, me he curtido día a día y como manager, he tenido la maravillosa oportunidad de gestionar personas, apoyarlas, motivarlas, mentorizarlas...

Nací vendedor y moriré vendedor, ¿Que más dá la posición que ocupes si estas enamorado de verdad?. Lo importante es seguir enamorado como desde el primer día y no perder ese sentimiento. A partir de aquí... a mi amor (la venta), le digo: "contigo, PAN y CEBOLLA". Pronto cumpliremos juntos 20 años, vividos con la misma pasión e intensidad, desde el primer día. TE QUIERO

Javier Heredia



2 comentarios:

  1. Javier, tienes un gusto literario exquisito. Llevo 35 años en el sector comercial y para ser sincero, nunca nadie me demostró desprender tanto amor y pasión por su trabajo. Me quito el sombrero. Chapo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Enfermedad incontrolada... Gracias por el comentario!, Saludos.

      Eliminar

Gracias por dejar tu comentario!